jueves, 8 de septiembre de 2011

Left

- Lets go left.
- Why?
- Because right is too crowded.

D: Yo siempre te lo dije. Sieeeeempre
N: Nunca!!
D: Pues te mordere la oreja hasta enloquecerte

lunes, 5 de septiembre de 2011

- ¡Blasfemo!
Se detuvo, parpadeando increíblemente sorprendido. En un comienzo había querido seguir derecho, pasar y seguir su camino a su casa, pero aquella repentina acusación lo hizo devolverse, quitándose el sombrero de paño y parándose frente a ese hombre con expresión sorprendida y humilde.
-Discúlpeme señor, pero mi religión me prohíbe ser tal cosa- respondió con total sinceridad.

sábado, 3 de septiembre de 2011

I will not lie and say "I love you" I will go straight to the point and say "I want you"
Y si el amor llegase acompañado, devuelvase a Cupido en una carta.

Nombre

La había llamado por tantos nombres diferentes e impropios que ya no recordaba el real. Le había bautizado con cuanta actitud peliaguda, con cuanto secreto de medianoche, con cuanta confesión de borracho se le había ocurrido. Le había puesto tantos nombres, se lo había cambiado tantas veces que ya no recordaba el real.
Intentó con uno, pero ese era un nuevo invento, intento con otro pero no sonaba al suyo. Parecía que empezaba a cansarse y se revolvía con un gesto de disgusto. Empezaba a asustarse, temía que se fuera. Le nombró las estrellas, los planetas existidos, por existir y que encontraban solo cabida en sus labios. El susurró de las flores a las abejas, le nombró como mil besos entre amantes. Pero ninguno era su nombre y una angustia innombrable le subía por la garganta. Intentó con todo, con nombres que ni sabia que sabia y cosas que desconocía conocer.
Pero nada.
Y la angustia se volvía casi palpable, la angustia se volvía de esas angustias llenas de gula que te comían de adentro hacia afuera y se relamían con las esquinitas. Nada, lo intentó una y otra vez pero nada, su nombre seguia siendo inalcanzable. Las frutas mas deliciosas, las reservadas a los emperadores y que los simples plebeyos desconocían hasta la forma le nombró, pero se negó ante ese nombre. Intentó con todo, con la arena revuelta por las zarpas de un cangrejo, el silencio en una partitura, la soledad de la orquídea recién nacida, pero nada.
La angustia continuaba, ya había devorado con placer doloroso cada uno de sus órganos y subía por su cuerpo, tendría que salir para comérselo por fuera, de afuera hacia adentro ahora, relamiéndose con las esquinitas.
Y la escupió.
-¡Soledad!-escupió de forma dolorosa, con la angustia escapándose de entre los labios.
Entonces se detuvo y lo miró, para luego revolverse, claramente complacido, y quedarse quietita en su interior. La angustia le miró, como un pequeño gusano fuera de su cuerpo y luego se arrastró lejos mientras se abrazaba a si mismo, intentando mitigar el nombre recién descubierto. Sus brazos intentaron cubrirlo todo, hasta su nombre, pero no podía. La angustia se alejaba cada vez más y él se abrazaba sobre el frío suelo, repitiendo su nombre como un niño pequeño.


D: Me siento... Paquidermo.
N: Te puedo cortar en pedacitos si quieres.
D: Eso no se le hace a los paquidermos, a los paquidermos se les cuenta.
N: ¿Quien te dijo esa mentira?
D: Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña....
N: No, no, esta mal esa canció...
D: Como veia que resistia fue a llamar a otro elefante!
N: Que no, que esta mal, que dic....
D: Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña...
N: D, no pueden balancearse dos elefantes porque tu solo eres uno.
D: Claro que si! Nos estamos balanceando el buen Kant y yo!

martes, 30 de agosto de 2011

Un día el silencio se fue a mas y se volvió en palabras bajó tus dedos. Tomaste el teléfono y llamaste a la única persona que sabias que estaría siempre allí y juntos se sentaron en una hierba amarillenta de soledad, con un árbol dormido por el otoño. Aquella tarde se inventaron las nubes de algodón blanco en un cielo azul marítimo impoluto como si de artistas se trataran. Se confesaron a media voz, sin mirarse a los ojos todo lo que sus pechos habían atrapado desde hacia años. No costó mucho, lo habían pensado por tanto tiempo, lo habían imaginado tantas veces que las palabras salían con el dolor de alguien que sabe lo que debe decir y no ha podido, pero el alivio de quitarse un peso de encima.

Confesaste que no sabias lo que hacias, que te persiguía un deseo de perfección infundado pero irremediable contra el que habías peleado desde que lo descubriste, pero con una obsesión no había forma de pelear, tenía mas voluntad que tú. Encontraste un conejo negro en la blancura acolchonada de las nubes inventadas. Confesó entonces que no entendía lo que hacia y que lo perseguía el deseo de la imperfección, de errar con libertad como todo humano, pero contra las obsesiones no había forma de pelear, que tenía mas voluntad la obsesión. Encontró entonces los ojos de una mujer entre el azul marítimo del cielo.

Hablaste, hablaron, te habló por horas. No recordabas ya después de un rato que tanto habían hablado, que tanto habían dicho pero tenias esa sensación de satisfacción del pecho que solo sobreviene las buenas conversaciones, cuando logras hablar de forma clara. No recordabas la última vez que habías logrado hablar así con alguien y cuando te giraste para mirarle no encontraste nada.

Y en el cielo encontraste la figura de un tren, de un tren acariciado por la luz naranja del atardecer que le llevaba lejos, cabalgando nubes que no estaban allí.

viernes, 5 de agosto de 2011

No perfect

- There is no such thing as perfection.
- Well then, I guess you are stuck with me.